cerebro ante la incapacidad para el cierre velofaríngeo adopta patrones de articulación
compensatorios que pueden producir un habla completamente ininteligible. A esto hay que
sumar la hipernasalidad que adquieren los sonidos, como consecuencia del aumento de la
cantidad de aire que pasa a la nariz y que se suma a la resonancia de los compartimentos
nasales y paranasales; y el escape nasal que supone el sonido del aire que se filtra de
forma inapropiada en la nariz (sonido de “sorberse la nariz”).
Como consecuencia de estas severas perturbaciones en el habla el tratamiento foniátrico/
logopeda debe iniciarse lo más precozmente, generalmente con el inicio del habla hacia los
2 años hasta aproximadamente los 10 años, aunque se trata de una terapia individualizada,
dependiendo de cada paciente en concreto.
l Tratamiento odontológico
La primera función del odontólogo en el niño fisurado es el de proporcionarle una prótesis
“obturatriz”, una placa oclusiva que se instala de forma temprana y que será cambiada cada
15 días dado el crecimiento del niño. Esta prótesis tiene una triple función: la de contención,
alimentación, y estética al guiar el crecimiento del maxilar. Por tanto permite una
alimentación normal, hábitos respiratorios normales, facilitar la futura intervención quirúrgica,
comenzar a corregir la mala posición de los tejidos palatinos y disminuir las complicaciones
de la futura ortodoncia en la dentición permanente, favorecer la futura emisión del habla y
evitar la interposición lingual entre los bordes de la fisura.
El tratamiento ortodóncico es necesario fundamentalmente en las fisuras que afectan al
paladar primario, puesto que se ve afectada la arcada dentaria. También será necesaria en
casos de retraso en el crecimiento maxilar con maloclusión dentaria, ya sea como único
tratamiento o previa a la cirugía ortognática. En cualquier caso, independientemente del tipo
de la fisura, lasr revisiones odontológicas deben ser frecuentes dado la presisposición de
estos pacientes a desarrollar complicaciones orales, sobre todo infecciones.
l Tratamiento quirúrgico
La indicación del tratamiento quirúrgico está regido por el objetivo principal : el desarrollo del
habla normal, es decir, los niños deben tener su paladar reparado en lo posible antes de que
comiencen a hablar, a pesar del posible retraso del crecimiento maxilofacial que puede
producir la cirugía. Esto obedece a que una vez se establecen en el habla del niño patrones
de sustitución y omisión, su corrección es muy difícil y siempre persisten algunas
alteraciones. Mientras que la maloclusión dental o la asimetría facial tienen solución
mediante ortodoncia o cirugía ortognática. En general está aceptado que el tratamiento
quirúrgico obtiene resultados óptimos realizándose antes de los 12 meses de edad.
En los pacientes con síndrome de Pierre-Robin el mantenimiento de la vía aérea es lo
primordial, por lo que el cierre del paladar se recomienda una vez el manejo de las vías
respiratorias no requieren tratamiento y el desarrollo craneofacial está en proceso de
estabilización, generalmente entre los 18 y los 24 meses.
l Técnicas quirúrgicas
La palatoplastia se centra sobre todo en tres técnicas básicas, han aparecido combinaciones
y modificaciones de éstas pero siguen siendo la base de la cirugía del cierre del paladar.
Bernard Von Langenbeck describió en 1861 el cierre de la fisura palatina levantando dos
colgajos de mucoperiostio del paladar duro. Es una aproximación de lado a lado de los
márgenes de la hendidura del paladar duro y del blando, con separación de las fibras
musculares del elevador de su inserción ósea y con incisiones laterales de relajación. Se
puede añadir también un colgajo de vómer para proporcionar una doble capa al cierre del
paladar duro.

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