Posquirúrgica:
n Secuela de urano-estafilorrafias: Movimiento inadecuado del velo del paladar o
paredes posterior y laterales de la faringe o de ambos que dejan espacio central
circular, después de reparaciones quirúrgicas de hendiduras palatinas (Green 1964,
Morris 1984).
n Secuela de colgajos faríngeos o faringoplastias: Escape de aire nasal por ambos
lados de un colgajo retrofaríngeo estrecho (Cosman and Falk 1975, Owsley, Lawson
and Chierici 1976) o demasiado bajo (Osberg and Witzel 1981).
-Secuela de osteotomías de avance faciales: La disyunción craneo-facial (Le Fort III)
practicada en pacientes con craneosinóstosis del tipo Crouzon o Apert puede afectar
temporalmente el cierre efectivo del esfínter velo-faríngeo ( Schwarz and Gruner
1976, Witzel and Munro 1977, Schendel 1979, McCarthy 1979).
n Secuela de adenoidectomías: Hipocinesia del velo del paladar evidente al extirpar el
tejido linfoide hipertrófico (Green 1964, Calnan 1971, Masengill 1972, Goode and
Ross 1972), recuperable con tratamiento foniátrico entre 2 y 12 meses.
l Neurogénica: Microsomías hemifaciales, neuritis periféricas, miastenia gravis, lesiones
nucleares, poliomielitis bulbar, parálisis supranuclear progresivas, parálisis cerebrales,
lesiones de motoneuronas superiores o inferiores pueden originar debilidad, incoordinación y
fatiga del esfínter, o disartria espástica, fláccida o mixta que produce incompetencia velofaríngea
(Dworkin and Johns 1980).
l Funcional: Ausencia de anomalías orgánicas y fisiológicas del esfínter, mecanismo del habla
competente en la nasoendoscopia y emisión de vocales hipernasales producido por
alteraciones emocionales, imitaciones ambientales o nasalidad familiar (Green 1964,
Crikelair 1964, Porterfield 1966, Curtis 1968). Propiamente dicho no existe incompetencia
velo-faríngea sino pseudo-hipernasalidad y, por tanto, está contraindicado el tratamiento
quirúrgico.
Tratamiento
La mayor parte de los procedimientos quirúrgicos de reparación palatina y velo-faríngea fueron
desarrollados en el siglo XIX y continúan siendo utilizados actualmente con modificaciones. Es
decir, el mayor avance en el manejo de los pacientes con este problema ha sido en el concepto y no
en la técnica, mediante la creación de unidades específicas de trabajo que agrupan los
especialistas implicados (cirujano plástico, otorrinolaringólogo, foniátra, logopeda, ortodoncista) que
investigan la estructura dañada, evalúan precisamente la deficiencia y persiguen la rehabilitación
foniátrica.
De esta forma la reconstrucción quirúrgica se contempla como una opción de tratamiento más junto
a otras conservadoras, pudiendo ser difícil en unos casos, insatisfactoria en otros y muchas veces
improcedente después de la correcta evaluación etiopatogénica. La complejidad de la función del
esfínter velo-faríngeo requiere un cirujano plástico especializado y experimentado en las diferentes
técnicas quirúrgicas apoyado por este equipo multidisciplinar. De otro modo, ningún cirujano
plástico debe operar un paciente con incompetencia velo-faríngea.
Los procedimientos quirúrgicos habitualmente practicados se dividen en varios grupos según se
actúe sobre el elemento palatino, faríngeo o ambos, o sobre el esfínter, ya explicados en los
capítulos precedentes:
l Alargamiento y retro-desplazamiento del paladar blando: Palatoplastia de incisiones
máximas de Veau (1922) modificada por Wardill-Kilner (1937) despegando dos colgajos
mucoperiósticos basados en las arterias palatinas posteriores. Puede combinarse con la
veloplastia intravelar de Braithwaite (1964) para insertar los músculos elevadores del velo
del paladar en la línea media.
l Colgajos faríngeos: Faringoplastia de Sanvenero-Roselli (1935) y sus modificaciones, para
disminuir el espacio oro-naso-faríngeo creando conexión entre el velo del paladar y un
colgajo de espesor completo de la pared faríngea posterior basado superiormente y de
anchura comparable al defecto visualizado previamente mediante la nasoendoscopia y la
videofluoroscopia lateral sincronizada. Debe ser efectuado suficientemente alto para ser
eficaz en el área faríngea en la que el esfínter es operativo. La posición y la anchura del
colgajo son las variables más importantes para evitar que se convierta en una cuerda fibrosa
cicatricial inefectiva (persistencia de IVF) ó que produzca hiponasalidad, ronquidos, apnea
del sueño y halitosis (obstrucción nasofaríngea).
l Aumento de la pared faríngea posterior: El primer tipo de intervenciones practicadas para
solucionar la IVF (Passavant 1965). Fueron implantados en defectos menores de 5 mm
parafina (Gersuny 1900, Eckstein 1904), cartílago (Hill and Hagerty 1960), fascia (Halle
1925, Von Gaza 1926), silastic (Blocksma 1963, Brauer 1965), teflón (Ward 1968) con
resultados mediocres y complicaciones del tipo infección, migración o extrusión.
l Reconstrucción esfinteriana: Sutura circular velofaríngea oronasal (Browne 1935), avance
medial de paredes faríngeas laterales (McCutcheon 1954), de músculos pterigoideos

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